Parece tarea fácil. De hecho, siguiendo la receta no tendría que haber ningún problema, pero en realidad siempre surgen pequeños contratiempos. Una cosa tan simple como retirar el papel de plata antes de tiempo puede suponer una gran catástrofe. 30 minutos. La receta no pedía nada más. Pero una, que es impaciente, no puede resistirse a quitar el envoltorio para ver cómo sube su estupendo bizcocho. Estupendo hasta que a los diez minutos descubrí que se habia chamuscado. Y lo peor, que seguia crudo por dentro. Si a eso le sumas que al desmoldarlo me lo cargué del todo, parecía que el asunto no tenía arreglo. Mi abuela, que es sabia, dice que todo tiene remedio menos la muerte. Como el chocolate lo cura todo, pues hala, intento desesperado: cobertura de chocolate y unos cuantos lacasitos. Y el resultado no ha sido malo del todo... Resumen de la tarde de ayer: cuatro horas en la cocina y dos pasteles. Uno, que sería la envidia de cualquier cumpleaños, y otro, que se ha salvado de las garras de la basura y se ha convertido en una mona de pascua resultona. Podría parecer algo trivial, pero no lo es. Si cocinas siguiendo una receta, haz justamente eso. Seguirla.
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2 comentarios:
Que buenos han debido ser el par de pasteles.
Ei Marina! Veig que també has caigut en això dels blogs...
Mmm el pastís té molt bona pinta. Jo l'únic cop que he fet un pastís va quedar cru per dins i estava dolentíssim, així que tampoc tinc molta credibilitat en aquest tema...
Bueno ens veiem per aquí! UN PETÓ
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